de vez en cuando

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Mira tú que cosa más tonta, pero cerrar el blog por vacaciones nos da como cierta nostalgia. Se han sucedido los meses, y con ellos las sesenta y tantas entradas que son testimonio de una dedicación medida pero constante, siempre al hilo de las novedades, los centros de interés, las actividades, los juegos… Y lo que es más: ¡nos lo hemos pasado bien! No es posible obtener rendimiento mayor de esta ventanita, una entre tantos millones de las que se asoman al universo virtual del que tú formas parte, estimado lector ocasional; si quieres ver cosas que realmente merecen la pena, date un paseo por la galería de enlaces o por nuestra biblioteca electrónica. Y anímate a seguir la estela de cuántos perseveramos en el empeño de contagiar a los demás nuestro entusiasmo por la lectura. Durante el verano intentaremos mantener el pulso vital de Biblioluces: no hay nada más triste que una bitácora consumida por el olvido; el curso que viene ya veremos… Si las circunstancias no nos son favorables puede ser que cambiemos de nombre, de imagen o de localización, pero a buen seguro que no vamos a defenestrar todo lo construido hasta el momento.

Los que nos trae hoy aquí son tres de mis compañeros humanos, que han sucumbido, como es propio de la especie, al protagonismo descarado, mostrándose como los talentos que sostuvieron Biblioluces durante estos últimos meses, algo por otro lado comprensible entre gente de tan poco mérito como Sonia, Cecilia y Francisco. Al margen de frivolidades, te queda el consuelo, apreciado lector, de poder escuchar unos fragmentos de la Carta a un Hijo de Rudyard Kipling, perteneciente a una edición ilustrada muy especial, con la que alimentaremos una entrada posterior. ¡Felices vacaciones! ¡Ah! Mi nombre es Lucio.

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video clip amontillado

Después de escuchar “El barril de amontillado” seguro que no te resultará muy difícil traducir esta canción del grupo musical  Alan Parsons Project, todo un clásico del rock de fin de siglo, que dedicó un album (muy bueno, por cierto) a los cuentos de Edgar Allan Poe. Narraciones y poemas de todos los tiempos han inspirado a grupos y compositores, que han convertido las letras de sus canciones en un buen vehículo para llevar la literatura más allá del papel y llegar así a un público que muchas veces, sin saberlo, tararea textos de esos escritores a veces tan  “detestados”… Prometemos traer a estas páginas más ejemplos.