vida y color

Hace unas décadas (no demasiadas), cuando la televisión era tan solo una difusa ventana al mundo exterior y todavía no existían los canales temáticos, los jóvenes curiosos abrevaban su imaginación en enciclopedias, libros ilustrados y álbumes de estampas. Se editaron bastantes de estos últimos. En su mayoría, el propio álbum ya era de por sí una completísima fuente de datos sobre naturaleza, tecnología, deporte, arte, literatura… El coleccionista adquiría los cromos dentro de sobrecitos cerrados de a peseta, y con paciencia y dedicación reunía los necesarios para iluminar las páginas de su álbum al ritmo que marcaban la suerte y el bolsillo de cada cual. Entre hallazgos e intercambios, las estampas iban ocupando su lugar, otorgando en imagen lo que nos negaba la abundante y prolija información.  Uno de los que tuvo más amplia difusión fue VIDA Y COLOR, de 1965. El éxito de esta iniciativa patrocinada por Álbumes Españoles S.A. determinó la aparición de una segunda parte, allá por 1968. El colorido e ingenuidad de las ilustraciones, por lo demás certeramente ejecutadas, sirven a la filosofía del prologuista, que en la primera hoja describe el álbum como “un caleidoscopio, donde el niño, el joven y el adolescente, al coleccionarlo, verán desfilar y aprenderán esa variedad de cosas multiformes y bellas que hace la Naturaleza”, para añadir que “comprender la naturaleza, es vivir en mejor armonía con el mundo que nos rodea, y, sobre todo, con nosotros mismos”. Puede llamar la atención el hecho de que el amplio abanico de estampas zoológicas y botánicas se complemente con ilustraciones de mujeres y hombres de diferentes etnias africanas y oceánicas. Pero tengamos en cuenta que en la década de los sesenta los únicos seres humanos de piel oscura reconocibles popularmente eran Sidney Poitier y las exóticas comparsas de guerreros acelerados que aparecían en las películas de Tarzán. Para dar una idea de la recreación respetuosa de lo que, por entonces, era una verdadera rareza, bajo el cromo del “guerrero Tusi” el texto reza así: “Los Tusis, también llamados Watusis, se cuentan entre los individuos más majestuosos del orbe. Su grandiosa estatura, que a veces llega hasta los 2 metros y medio; su imponente fuerza, su regia prestancia, su nariz aquilina, hace suponer a los antropólogos que descienden de los antiguos egipcios”. Si estás interesado en este ejemplar, lo tienes a tu disposición en la biblioteca… Eso sí, en formato digital… a no ser que nos proporciones el cromo 169, el anhelado pato mandarín, en cuyo caso tendrás derecho a pasar veinticuatro horas en compañía de este álbum maravilloso con el que podrás ilustrar, al menos por una noche, las páginas de tus sueños.

naturalmente ilustrando

Pues si, a veces las ilustraciones se convierten en el alma del libro y hacen que lleguemos a olvidar el texto. En Árboles de España y de Europa, editado por OMEGA es lo que sucede. Es una colección de ilustraciones de árboles de Europa, principalmente de Reino Unido, aunque en la versión española incluye una selección de árboles de la zona mediterránea. Estamos hablando de árboles utilizados en jardinería por lo que se describen variedades comerciales de aquellas especies que tienen mayor difusión. Podríamos poner como pega que en ocasiones se usan nombres vulgares no muy utilizados para identificar los dibujos y puede dar lugar a confusiones. Por su tamaño y peso no es la mejor opción como guía de campo, ni para pasearlo por parques y jardines, ni para leer en la cama, ni en la playa, pero es taaaaaaan bonito… Sus ilustraciones lo convierten en una auténtica joya de libro. David More no dibuja árboles, les hace retratos. Una idea, el mismo libro, en la edición en inglés, cuesta la mitad.

el pícaro mozalbete


El equipo de Biblioluces se ha vestido de largo, como cada 23 de abril, para celebrar el DÍA DEL LIBRO como se merece. Este año hemos contado con la participación de los grupos de 1º de la E.S.O. y de sus tutoras. Preparamos una grabación conjunta de un pasaje de El Lazarillo, pero no de cualquier manera… Siguiendo directrices un tanto disparatadas, fruto de unas mentes perversas, los chicos tuvieron que leer y hasta cantar los fragmentos que les tocaron en suerte con la lengua afuera, impostando la voz, poniendo acento, sustituyendo unas palabras por otras… Publicaremos el resultado de tan extravagante experimento más adelante, cuando concluyamos de editar y montar las intervenciones de todos los locutores. Sirva ahora de muestra un pequeño reportaje del turno de 1ºA. Creemos que se cumplió con creces el objetivo de volver la mirada hacia un clásico para pasar un rato divertido. Como buenos aprendices de pícaro, los chavales supieron adaptarse a las circunstancias y salir airosos de la mayoría de las pruebas. Agradecemos la colaboración de Montse (de Matemáticas), Encarna (de Sociales) y Marisol (de Agraria). Y, por supuesto, de los benjamines de Luces.