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Pasados los apuros de los últimos exámenes, y con la satisfacción que dejan los soberbios resultados (superados tan solo por los rubicundos escandinavos y por un puñado de coreanos con carita de estreñidos) nos disponemos a dar rienda suelta a esa holganza tan peninsular que necesita del nutriente imprescindible de las vacaciones. Sin embargo, te recordamos que ahora tienes la oportunidad de pasar un buen rato leyendo una (buena) novela. Y que si, además, eres una persona de esas que cuidan el detalle, evitarás los regalos previsibles, de cosas muy caras que no valen para nada, y te decantarás por obsequiar libros a tus seres queridos. Pero, ¡cuidado!: elegir un libro no es lo mismo que comprar un jamón o escoger un modelo de teléfono móvil. No se trata de agasajar a quemarropa. A la hora de regalar un libro has de tener en cuenta las recomendaciones recogidas en el siguiente decálogo:

  1. Ten la mente puesta en aquel a quien va dirigido.
  2. Procura conocer sus gustos, sondear un poquito sus preferencias: Si se manifiesta contrario a la lectura o manifiestamente refractario a la palabra impresa, regálale dos.
  3. Léete con antelación el libro que vas a regalar: si te gusta mucho quédatelo y contempla la opción del jamón o del socorrido teléfono móvil.
  4. Envuelve los libros en papeles que combinen bien con el contenido: papel albal para un libro de cocina, papel de fumar si es de autoayuda, si se refiere a la crisis, papel de lija. Si habla de desarrollo sostenible, fórralo con papel reciclado. Papel pinocho si trata de política. Si es de la señora Rowling, bastará con papel de estraza (usado). Si es de divulgación científica, utiliza papel secante. Y, en fin, si es la biografía laudatoria de cualquier mequetrefe de esos que salen en televisión, utiliza el papel que tengas más a mano. Sí. Ése mismo.
  5. Si eres un enamorado, aprovecha para deslizar un mensaje de amor entre sus páginas. Si la pasión te apremia, procura que la obra sea cortita.
  6. Estudia bien el momento de entregar el obsequio. Nunca lo hagas en sesión plenaria. Pensarán que no te has esforzado lo más mínimo por ser original y abandonarán el fruto de tus desvelos encima de cualquier aparador, bajo toneladas de cintas rizadas y papel de colores. Resérvate un momento especial, íntimo, y cuando el presente cambie de mano di: “Esto es para ti”. Procura que el aparador más próximo esté a no menos de cinco metros.
  7. Si la otra persona te corresponde con otro libro, sonríe. Si se trata del mismo libro, no pierdas la entereza. Ni el tique de compra.
  8. Nunca pidas prestado un libro que has regalado porque entonces tendrás una razón para devolverlo algún día.
  9. No te pongas estupendo con las dedicatorias: que sean concisas y directas. Una buena dedicatoria: “Para Carmina, una tía sin prejuicios. Manolo”. Una dedicatoria excesiva: “Querida Carmina: deseo que cuando abras las tapas de este libro te llegue, como transportado por la brisa marina, el eco de mis palabras, y que rememores los breves momentos que juntos pasamos en aquella oscura gruta a orillas del mar Cantábrico. Manolo”.
  10. Finalmente te recomendamos que nunca regales un libro propio, porque el lomo suele estar arrugado y mancilladas las páginas con restos de comida.
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