atrápalo, si puedes

Anuncios

nina lee a yeats

Nina es una alumna de primero de la eso. A la hora del recreo baja las escaleras como una exhalación, camino del patio. O de la biblioteca. Nina puede expresarse correctamente en dos idiomas diferentes. También lee estupendamente, tanto en inglés como en español. Dice que la poesía no es su fuerte, pero tiene un libro de Yeats en casa y recita con naturalidad “The Stolen Child”. Por eso le pedimos que nos regale su voz, cosa que hace de mil amores. El resultado es esta pequeña grabación con la que completamos el homenaje al poeta irlandés. Para que no se sienta sola, hemos rescatado un registro en directo de Loreena McKennit. Esta canadiense pelirroja cuenta con un caudal de voz que pone la piel de gallina… Os dejamos en la compañía de la una y la otra. No importa que no entendáis nada… escuchad, simplemente…

veinte libras de yeats

Otro poeta impreso en un billete de banco. La notoriedad de William Butler Yeats no se debe a su nombre (Butler es “Mayordomo” en inglés), ni a su obsesiva naturaleza enamoradiza. Ni siquiera al Premio Nobel, galardón que recibió en 1923, concedida por la oportunista academia sueca. La relevancia de la poesía de Yeats radica en su profunda identificación con irlanda y lo irlandés. Desgraciadamente, la complejidad de su obra no otorga concesiones a los que debemos leerle en traducciones más o menos acertadas. El poeta nunca escribió verso libre, y eso hace particularmente difícil trasladar la musicalidad y el sentimiento del inglés al español, a pesar de que la riqueza de nuestro idioma se presta a todo tipo de contorsiones líricas. Es una pena que en la biblioteca no haya nadie que esté en condiciones de llegar al alma de su palabra… ¡Un momento! Acaba de pasar una muchacha con un pequeño libro bajo el brazo… ¿Y si fuera de Yeats? ¿Y si quisiera leernos algún poema? ¡Oye! ¡Aguarda! ¡No te vayas!…

«Tus ojos que antaño nunca se cansaron de los míos,
se inclinan hoy con pesar bajo tus párpados oscilantes
porque nuestro amor declina».

Y responde ella:
«Aunque nuestro amor se desvanezca,
permanezcamos junto al borde solitario de este lago,
juntos en este momento especial
en el que la pasión, pobre criatura cansada, cae dormida.
¡Qué lejanas parecen las estrellas,
y qué lejano nuestro primer beso,
y qué viejo parece mi corazón!».

Pensativos caminan por entre marchitas hojas,
mientras él, lentamente, sosteniendo la mano de ella, replica:
«La Pasión ha consumido con frecuencia
nuestros errantes corazones».

Los bosques les rodeaban, y las hojas ya amarillas
caían en la penumbra como desvaídos meteoros,
entonces un animalillo viejo y cojo renqueó camino abajo.
Sobre él, cae el otoño; y ahora ambos se detienen
a la orilla del solitario lago una vez más.
Volviéndose, vio que ella había arrojado unas hojas muertas,
húmedas como sus ojos y en silencio recogidas
sobre su pecho y su pelo.

«No te lamentes», dijo él, «que estamos cansados
Porque otros amores nos esperan,
odiemos y amemos a través del tiempo imperturbable,
ante nosotros yace la eternidad,
nuestras almas son amor y un continuo adiós».

Versión de Luis Zalamea.

marco polo y…

El gran rey Kublai es muy apuesto, de estatura mediana, ni muy grueso ni muy flaco; tiene la cara redonda y blanca, los ojos negros, la nariz muy hermosa, y en toda la complexión de su cuerpo está muy bien proporcionado. Tiene cuatro mujeres a las que da el nombre de legítimas. El primogénito de la primera le debe suceder en el trono. Cada una de estas cuatro dispone para sí de una corte real en su propio palacio, pues posee trescientas doncellas escogidas y muchos criados eunucos, y otros servidores sin cuento, de suerte que el séquito de cada una de ellas se compone de cerca de diez mil hombres y mujeres.

Algunos dicen que en las memorias de Marco Polo confluyen historias reales con fantasías, relatos de terceros e invenciones más o menos verosímiles para los lectores de su época. Según él, fue emisario y privado del Khan, que le tenía por hombre prudente. Sin embargo, los registros chinos de la época no recogen el encuentro entre ambos hombres. Sea como fuere, el texto de Marco Polo obtuvo una relevancia que va más allá de su rigor histórico o geográfico y, en ese sentido, no se le debe escatimar el mérito por lo mismo que nadie discute la influencia posterior de los ingeniosos relatos futuristas de Julio Verne, por ejemplo. En la China que visitó don Marco, la transmisión del conocimiento y la información en forma de documento escrito ya existía desde el segundo milenio antes de Cristo. El libro de seda, descubierto en 1973, es un tratado de astronomía realizado alrededor del 400 a.d.C. En la época de Kublai, los chinos eran expertos en la elaboración del papel, fabricado con distintas fibras vegetales procedentes del bambú, la morera, la paja de arroz… Aunque no gozó de mucha popularidad, los chinos del siglo XIII conocían desde hacía doscientos años el sistema de tipos móviles, reinventado en Europa por Gutenberg a mediados del siglo XV. Y no se queda aquí la relación de novedades y avances tecnológicos en los que China fue precursora. En aquellos tiempos, el esplendor cultural del oriente eclipsaba al de la cuitada Europa, que acababa de salir de un largo período de oscuridad. Kublai Khan terminó sus días alcoholizado y deprimido, preso de una terrible melancolía. Siete siglos después, las viejas democracias se vuelven hacia el gigante totalitario y protocapitalista, en el que ven al maravilloso inversor que ha de sacarnos del atolladero. Y como antaño, los marcopolos modernos nos describen lo aparente: una corte rica y suntuosa, una administración eficiente e implacable y unas capacidades de producción y crecimiento infinitas. Los chinos tendrán que esperar.

Abrir EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS de Marco Polo

marco polo y rusticello

En el siglo XIII el concepto de viajero era bien distinto al nuestro de hoy en día. En occidente, eran viajeros los peregrinos, que emprendían grandes marchas hacia los santos lugares de la cristiandad. Algunos regresaban para contar cuanto habían visto; otros se establecían en algún punto de la ruta o, sencillamente, fenecían en el intento. Los caminos no eran lugares seguros, y el desarraigo propiciaba la indefensión del caminante, que fecuentemente era presa de ladrones y asesinos. Las motivaciones de los mercaderes eran bien distintas: el comercio, la búsqueda de rutas y con ellas la de los bienes de consumo y las especias que demandaban los habitantes de los pujantes ciudades europeas. Sin comprender lo que significaba cambiar de latitud ni intuir siquiera cuán extenso era el mundo, estos audaces pioneros llegaron a los últimos confines de la tierra sorteando todo tipo de asechanzas: hambre, sed, fatiga, guerras, enfermedades, bandoleros…  El viaje de Marco Polo duró 24 años. Recorrió más de treinta y ocho mil kilómetros. Pero el personaje no ha pasado a la historia por ser ni el primero ni el último en consumar tales hazañas. Sin ir más lejos, tanto a su padre Niccolo como a su tío Mateo se les reconoce el mérito de haber alcanzado Pekín para regresar de nuevo a Europa. Lo que realmente confiere notoriedad a la odisea de Marco Polo es el relato de sus andanzas. Curiosamente sus memorias no fueron escritas por él: mientras estuvo recluido como prisionero de guerra, Polo describió a sus compañeros de infortunio los prodigios de los que fue testigo en el transcurso del viaje. Estos relatos, medio verdaderos, medio fantásticos, fueron transcritos por Rusticello de Pisa, un compañero de celda, quien más tarde daría a conocer el resultado de la recopilación bajo el título de “Libro de las maravillas del mundo“. Durante siglos, este texto alimentó la imaginación de los lectores y propició una época de grandes descubrimientos geográficos. En la biblioteca capitular y colombina de Sevilla se conserva un ejemplar de 1483 con notas del mismísimo Cristóbal Colón, que se inspiró en Polo para documentar su aventura hacia el oeste. El ejemplar que te presentamos aquí es el códice más bello de los 143 manuscritos conocidos. Incluye 265 miniaturas y se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia. Sin embargo, en nuestra biblioteca dispones de ediciones actuales con las fabulosas historias de Marco Polo; el imperecedero encanto del texto sigue siendo, hoy en día, una excelente diversión para aquellos que leen con ojos de viajero maravillado.

Abrir el libro sobre MARCO POLO e IBN BATTUTA