¿te suenan los místicos?

Dicen que la poesía de Fray Juan de la Cruz nació perfecta, sin antecedentes ni ensayos, a la poca luz que el mediodía le regalaba a través de la diminuta saetera de su celda. Pese a la ganada santidad, su biografía es una abrupta sucesión de sinsabores que el hombre trató de capear con el mejor de los ánimos. Entre los suyos fue tan odiado como venerado, pero las monjas le adoraban, y fueron ellas las que recogieron muchos de sus poemas, recitados por Juan a viva voz, y difundidos de forma manuscrita en papelitos sueltos que las religiosas conservaban como verdaderas reliquias; su reducida producción se editó póstumamente con la intención de que el descuido en la transcripción no terminara por corromper la palabra del santo. No es cuestión de hacer un sesudo análisis filológico de los místicos arrebatos erótico-literarios de San Juan de la Cruz ni de la simbología que encierran sus versos. Hoy por hoy, la palabra del poeta suena bien y resulta un bálsamo reconfortante para los que les cuesta habituarse al lenguaje desabrido, impreciso y triste. El ritmo y la cadencia de sus romances se han puesto a prueba en modernas adaptaciones musicales; el que quiera puede comprobar la bondad de alguno de estos experimentos… ¡incluso en inglés!

Tras de un amoroso lance,
y no de esperanza falto,
volé tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

1.

Para que yo alcance diese
a aqueste lance divino,
tanto volar me convino
que de vista me perdiese;
y con todo, en este trance,
en el vuelo quedé falto;
mas el amor fue tan alto,
que le di a la caza alcance.

2.

Cuando más alto subía
deslumbróseme la vista,
y la más fuerte conquista
en oscuro se hacía;
mas, por ser de amor el lance,
di un ciego y oscuro salto,
y fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

3.

Cuanto más alto llegaba
de este lance tan subido,
tanto más bajo y rendido
y abatido me hallaba;
dije: ¡No habrá quien alcance!;
y abatime tanto, tanto,
que fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

4.

Por una extraña manera,
mil vuelos pasé de un vuelo,
porque esperanza de cielo
tanto alcanza cuanto espera;
esperé sólo este lance,
y en esperar no fui falto,
pues fui tan alto, tan alto,
que le di a la caza alcance.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s