un poco de subversión

“Wall and Piece”

No importa lo que digan por ahí… lo que está ocurriendo no es culpa tuya. Aunque el precio del enorme desaguisado lo estés pagando tú. Lo más cómico del caso es que estamos esperando una solución de los mismos que nos han hundido en pozo. De la noche a la mañana, la mayoría acrítica ha descubierto al fin quiénes manejan los hilos del cotarro, cómo se las gasta el poder sindical, económico y político y hasta qué punto el llamado Estado del Bienestar se la trae al pairo a todos esos que dicen defenderlo a rímel corrido, bien arrebujaditos en sus escaños. Lástima que estas lecciones se olviden con cuatro partidos de fútbol y un bono-descuento para los prescindibles libros de texto. Por si alguien que no lo sabe todavía, siempre hay quien saca tajada de las crisis; cuando para ellos la cosa no dé para más, los indicadores, parámetros y balances se estabilizarán, y los que hayan conseguido sobrevivir recibirán agradecidos las migajas del festín. Volverán (si es que alguna vez se fueron) los coches oficiales y los chóferes repeinados con gorra de plato, que tomarán chupitos en el Ritz con el director general, tan campechano él. Los bancos volverán a regalar cubrecamas y juegos de té y se volverá a discutir sobre la geometría de las señales de tráfico. Y pelillos a la mar. Para los que reconocemos la cruda realidad y nos da pereza ser subversivos, siempre nos quedarán libros como los de Banksy, artista callejero a decir de unos; vándalo sin escrúpulos con olfato comercial a decir de otros. Los primeros damnificados de sus creaciones fueron los dueños de inmuebles en los barrios del este de Londres. Hoy se pueden ver pintadas de Banksy en varias ciudades del mundo, con mensajes mordientes y certeros. Se refugia en el anonimato, pero no puede disimular su desaforado afán de protagonismo, que le ha llevado a colocar, de extranjis, alguna de sus provocadoras obras (enmarcadas, eso sí) en las paredes de prestigiosas pinacotecas . El contenido de Wall and Piece nos recuerda a otro autor políticamente incorrecto y de por aquí: El Roto, del que también dejamos una muestra de su trabajo.

El Roto: El Libro de Los Desordenes

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