antígona/Ἀντιγόνη

Cuando el destino se torna esquivo y nos hace padecer todo cuanto cabe en una completa colección de desgracias hablamos de tragedia. Sófocles plasmó como nadie la desesperada condición humana cuando es incapaz de controlar sus designios. En este caso Antígona, hija de Edipo, reta al poder que representa Creonte, rey de Tebas. La implacable cabezonería del monarca aboca a ambos a la ruina, llevándose por medio, eso sí, a toda la saga familiar, entregada a un frenesí suicida que no deja títere con cabeza. Al final el arrepentimiento no hace ni justas ni buenas las pasadas conductas, pero al menos sirve para revelar cuál hubiera sido el trayecto más corto hacia la armonía y ¡quién sabe! hacia la felicidad.

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