nietzsche es mi fetiche

Cuando por casualidad nos topamos con esta canción de Las Estrogenuinas punteando las guitarras con esas caritas de escolares aplicadas, nos llamó la atención que se tomaran un respiro para leer a Federico Nietzsche. De la rima que da título al tema se puede decir bien poco, salvo que está en la línea de su otra pieza de inspiración literaria: Orgía en casa de los Buendía. Podemos colegir, sin embargo, que el autor de la letra se hizo un par de largos, estilo libre, por los escritos del filósofo sin encontrar empero las palabras que conciliaran el discurso nietzschiano con una métrica razonable. Nos quedamos pues con esa invitación a leer al filósofo del prominente mostacho y mirada estrábica, estampa del Federico recluido de sus últimos años. ¿Resulta demasiado atrevido proponer la lectura de este peculiar personaje? Por encima de su reputada condición de pensador pirado, sobresale la originalidad de la obra y el talento como escritor, una cualidad que desgraciadamente no poseen otros autores de pareja talla intelectual pero literariamente infumables. El estilo aforístico y directo de parte de su obra es consecuencia de su incapacidad para aplicarse a la tarea de escribir: a los pocos minutos de ponerse a ello le sobrecogían dolores espantosos. Contaba, pues, con escaso margen para plasmar las ideas. A pesar de ello, le dio un buen meneo a la ortodoxia intelectual de su época, cargándose los fundamentos de la moral cristiana imperante y proponiendo una suerte de nihilismo un tanto contradictorio que fue interpretado a su antojo por ciertos herederos reales e intelectuales, desdibujándolo hasta convertirlo en un garabato panfletario. No le haríamos justicia a este hombre demasiado humano si tan solo nos quedáramos con esa imagen de chalado que ilustra la mayoría de los manuales. El pequeño Fritz, como le llamaba su hermana, fue un señor muy lúcido, aunque dependiente, inestable, débil y enfermizo, bastante prolífico aunque su producción cesara abruptamente a los cuarenta y cuatro años de edad a causa de una demencia que nada tuvo que ver con su trabajado discurso filosófico. La recomendación que aquí toma forma se extiende a libros accesibles sobre su vida y su obra como El superhombre y la voluntad de poder de Toni Llácer, o la biografía de Miguel Morey, relato de un itinerario vital nada desdeñable si se tiene en cuenta que la trayectoria de Nietzsche se cruzó con la de otros personajes dudosos y apasionantes como Richard Wagner o la rompedora Lou Andreas Salomé, que bien merece otro artículo aparte. En su época Nietzsche fue prácticamente desconocido hasta el punto de que él mismo sufragaba las ridículas tiradas de sus libros. Pero con el paso del tiempo, sus propuestas lo convirtieron en un autor sumamente estimulante. En la actualidad ha sido recuperado y vindicado, en un esfuerzo casi imposible por convertirle en un filósofo políticamente correcto, lo que para nosotros justifica más que de sobra su lectura.

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triz Bea Triz

Segunda y última parte de la entrevista que mantuvimos con nuestra amiga Bea Tormo, Triz, sobre su trabajo como autora e ilustradora, y que nos dejó algunas perlas y más de una recomendación que queremos compartir con todos nuestros lectores. Continuamos pues…

BIBLIOLUCES.- ¿Cuál es el secreto de una buena ilustración?
TRIZ.- Transmitir una idea, un mensaje. Comunicar algo.

BBL.- Inventar con la palabra o con el pincel: ¿Qué resulta más complicado?
TRIZ.- No sé decidirme, en ambas opciones tienes que sacar una idea de cero, crearla y darle forma. Yo hago ilustraciones donde prima sólo la imagen, pero también hago cómics en los que escribo y hay un guión, y no sé decir cuál de las dos me cuesta más. Todo trabajo creativo tiene su complicación.

BBL.- Tu eres una ilustradora independiente. ¿Cómo promocionas tu trabajo?
TRIZ.- Básicamente por las redes sociales. Promocionar tu trabajo se convierte en otro trabajo extra. Internet es una gran herramienta para ese fin, pero tienes que ser constante y saber qué espera o quiere la gente.

BBL.- Los ilustradores e ilustradoras con oficio imprimen en su obra algo que la hace fácilmente identificable, inconfundible… ¿Cuál es el tuyo propio?
TRIZ.- Supongo que el estilo, en mis dibujos se ve enseguida la autoría, no sé si es por los rasgos, el trazo… o el conjunto en sí. Intento que sea dinámico, ya que vengo del mundo del cómic, y eso se nota a la hora de dibujar, lo hace más expresivo, exagerado.

BBL.- Nos da en la nariz que con esto de las nuevas tecnologías hay demasiada producción y un poco de intrusismo… El ordenador, ¿ha hecho accesible la ilustración y el dibujo a todo el mundo?
TRIZ.- Esa es la parte buena de las nuevas tecnologías, que hacen tu trabajo accesible a todo el mundo, y llegas a una cantidad de personas que de otro modo sería impensable, por no decir que la cantidad de autores que descubres es apabullante. Por el otro lado, la ilustración es una profesión y ahora cualquiera se nombra ilustrador sin haber tenido realmente una experiencia laboral. No sé si también la pregunta se refiere también al dibujo digital, si es así, diré que muchos trabajamos el digital, pero que no es una herramienta mágica, el ordenador no tiene un botón de “hacer ilustración”, necesitas la misma base y preparación que si dibujases a mano, sólo que hace nuestro trabajo más rápido, pero no deja de ser una herramienta más.

BBL.-Sabemos que hay artistas que “venderían su alma” por ponerle el color un libro en particular. En tu caso, ¿cuál sería ese título y por qué?
TRIZ.- Cualquier libro de Roald Dahl, que es mi autor favorito. Aunque me daría pena porque sus libros están perfectamente con las ilustraciones de Quentin Blake.

BBL.- ¿Hay diferencias entre la ilustración (o la historieta) para niños, para jóvenes y para adultos?
TRIZ.- Evidentemente sí, cuando dibujas para adultos tienes más libertad, porque dibujar para niños siempre te limita a lo que unos adultos piensan que les va a gustar a los niños y qué es lo correcto para ellos.

BBL.- Recomiéndanos tres obras imprescindibles para nuestra biblioteca…
TRIZ.- Seguro que después de escribir esta selección se me ocurren otras obras mejores, pero os voy a dejar un álbum ilustrado, un libro juvenil ilustrado y un cómic. Para que haya un poco de todo.
Salvaje, de Emily Hughs.
Mi vecino de abajo, de Daniel Nesquens y Fran Collado.
Hark! a Vagrant, de Kate Beaton. (si dominan el inglés Nimona, de Noelle Stevenson).

Tomamos nota. ¡¡Muchas gracias, Bea!! 

bea Triz bea

Tres cualidades a tener en cuenta… y UNO: es una autora reconocida y reconocible. Y DOS: tiene un talento más que notable. Y TRES: es una mujer muy joven que tiene las cosas muy claras, y por eso es un referente para todas aquellas que sienten que la creación es lo suyo… Además teníamos un par de libros de Bea Tormo, Triz, en la biblioteca: La vida secreta de Rebecca Paradise (Texto de Pedro Mañas) Premio Barco de Vapor 2015, y Esmeralda y yo (Texto de Juana Cortés Amunarriz) VII Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga. Las credenciales no podían se mejores, así que prestos y dispuestos le pedimos una entrevista porque teníamos que saber algunas cosas que seguramente ella nos aclararía. Y, efectivamente, así fue. Aquí dejamos el resultado de la conversación, fraccionado en dos entregas. ¡Que aproveche!

BIBLIOLUCES.- Primero vamos con lo de los estudios… Ayúdanos  a convencer a una estudiante con talento de que lo suyo es el lápiz y no las integrales.

TRIZ.- Bueno, si una estudiante tiene claro que lo que le gusta es coger un lapicero para hacer dibujos y no para escribir números no debería tener que convencerla, tendría ella misma que saber qué es lo que quiere y hacerlo. A mí me enseñaron que tenía que estudiar aquello que me entusiasmase y no lo que se esperaba que hiciese sólo por tener algo estable y con dinero. Una misma tiene que tomar sus decisiones, no los demás.

BBL.- ¿Qué consejos le darías a una chica o a un chico de secundaria que quiera dedicarse a la lustración o a la historieta?

TRIZ.- Le diría que tiene que trabajar muy duro. Aún la gente no se cree que sea un trabajo serio, pero pagamos impuestos, hacemos papeleos y tenemos que organizarnos la jornada como todo el mundo. Al margen de eso, creo que es un trabajo en el que nunca dejas de aprender, y que se llega a un buen resultado con muchísimas horas de trabajo. Merece la pena, pero no es fácil.

BBL.- ¿Quién te enseña el oficio? Porque está claro que no es cosa de hacerse un máster supercaro… ¿O sí?

TRIZ.- No, no hace falta ningún máster carísimo para aprender el oficio, aunque está claro que unos estudios te ayudarán en cuestiones prácticas; color, proporción, composición… Yo no fui a la universidad y los estudios que cursé no me enseñaron gran cosa, todo hay que decirlo, pero sé que ahora hay cursos de bastante calidad. Luego, evidentemente, está tu propio interés y documentación, tienes que mantenerte al tanto de lo que se hace y echar horas en tu casa dibujando. Así es como se hace mano.

BBL.-  ¿Es el tuyo un trabajo de ocho horas con pausa para el café?

TRIZ.- ¡Ja, Ja, Ja! No. ¡Ojalá fuera algo tan organizado! Es un trabajo donde hay días de 12 horas de trabajo, otros de 4, otros de 10… depende del volumen de trabajo que tengas y de cómo te organices. No trabajas en una oficina, si ese día aún no has terminado lo que tengas para mañana tienes que hacerlo, y da igual cuantas horas estés delante del ordenador o del papel, hay que acabarlo porque tienes un cliente que lo necesita. Hay que marcarse pautas y una agenda controlada para no caer en el caos horario, pero sinceramente, nunca lo consigo.

BBL.- Tenemos una duda… el arte rupestre, ¿es obra de  hombres o de mujeres?

TRIZ.- Bueno, dicen que un gran porcentaje de las pinturas rupestres eran hechas por mujeres, que tiene sentido, eran las que se quedaban en la cueva. Quedarse todo un día metida en una cueva tenía que ser un coñazo (con perdón).

BBL.- Si revisamos la lista de galardonados con el Premio Nacional de Ilustración desde el año 1990 encontramos únicamente siete primeros premios en femenino… ¿Es que hay tanta diferencia entre mujeres y hombres en este oficio?

TRIZ.- Creo que los únicos que ven diferencias son los que dan los premios. A la hora de la verdad no hay absolutamente ninguna diferencia. Hacemos el mismo trabajo y además hay una cantera enorme de ilustradoras, así que o son muy ignorantes o huele un poco a podrido. Pregunten a los señores del jurado a ver que les dicen ellos y luego me lo contáis. (Continuará)