triz Bea Triz

Segunda y última parte de la entrevista que mantuvimos con nuestra amiga Bea Tormo, Triz, sobre su trabajo como autora e ilustradora, y que nos dejó algunas perlas y más de una recomendación que queremos compartir con todos nuestros lectores. Continuamos pues…

BIBLIOLUCES.- ¿Cuál es el secreto de una buena ilustración?
TRIZ.- Transmitir una idea, un mensaje. Comunicar algo.

BBL.- Inventar con la palabra o con el pincel: ¿Qué resulta más complicado?
TRIZ.- No sé decidirme, en ambas opciones tienes que sacar una idea de cero, crearla y darle forma. Yo hago ilustraciones donde prima sólo la imagen, pero también hago cómics en los que escribo y hay un guión, y no sé decir cuál de las dos me cuesta más. Todo trabajo creativo tiene su complicación.

BBL.- Tu eres una ilustradora independiente. ¿Cómo promocionas tu trabajo?
TRIZ.- Básicamente por las redes sociales. Promocionar tu trabajo se convierte en otro trabajo extra. Internet es una gran herramienta para ese fin, pero tienes que ser constante y saber qué espera o quiere la gente.

BBL.- Los ilustradores e ilustradoras con oficio imprimen en su obra algo que la hace fácilmente identificable, inconfundible… ¿Cuál es el tuyo propio?
TRIZ.- Supongo que el estilo, en mis dibujos se ve enseguida la autoría, no sé si es por los rasgos, el trazo… o el conjunto en sí. Intento que sea dinámico, ya que vengo del mundo del cómic, y eso se nota a la hora de dibujar, lo hace más expresivo, exagerado.

BBL.- Nos da en la nariz que con esto de las nuevas tecnologías hay demasiada producción y un poco de intrusismo… El ordenador, ¿ha hecho accesible la ilustración y el dibujo a todo el mundo?
TRIZ.- Esa es la parte buena de las nuevas tecnologías, que hacen tu trabajo accesible a todo el mundo, y llegas a una cantidad de personas que de otro modo sería impensable, por no decir que la cantidad de autores que descubres es apabullante. Por el otro lado, la ilustración es una profesión y ahora cualquiera se nombra ilustrador sin haber tenido realmente una experiencia laboral. No sé si también la pregunta se refiere también al dibujo digital, si es así, diré que muchos trabajamos el digital, pero que no es una herramienta mágica, el ordenador no tiene un botón de “hacer ilustración”, necesitas la misma base y preparación que si dibujases a mano, sólo que hace nuestro trabajo más rápido, pero no deja de ser una herramienta más.

BBL.-Sabemos que hay artistas que “venderían su alma” por ponerle el color un libro en particular. En tu caso, ¿cuál sería ese título y por qué?
TRIZ.- Cualquier libro de Roald Dahl, que es mi autor favorito. Aunque me daría pena porque sus libros están perfectamente con las ilustraciones de Quentin Blake.

BBL.- ¿Hay diferencias entre la ilustración (o la historieta) para niños, para jóvenes y para adultos?
TRIZ.- Evidentemente sí, cuando dibujas para adultos tienes más libertad, porque dibujar para niños siempre te limita a lo que unos adultos piensan que les va a gustar a los niños y qué es lo correcto para ellos.

BBL.- Recomiéndanos tres obras imprescindibles para nuestra biblioteca…
TRIZ.- Seguro que después de escribir esta selección se me ocurren otras obras mejores, pero os voy a dejar un álbum ilustrado, un libro juvenil ilustrado y un cómic. Para que haya un poco de todo.
Salvaje, de Emily Hughs.
Mi vecino de abajo, de Daniel Nesquens y Fran Collado.
Hark! a Vagrant, de Kate Beaton. (si dominan el inglés Nimona, de Noelle Stevenson).

Tomamos nota. ¡¡Muchas gracias, Bea!! 

bea Triz bea

Tres cualidades a tener en cuenta… y UNO: es una autora reconocida y reconocible. Y DOS: tiene un talento más que notable. Y TRES: es una mujer muy joven que tiene las cosas muy claras, y por eso es un referente para todas aquellas que sienten que la creación es lo suyo… Además teníamos un par de libros de Bea Tormo, Triz, en la biblioteca: La vida secreta de Rebecca Paradise (Texto de Pedro Mañas) Premio Barco de Vapor 2015, y Esmeralda y yo (Texto de Juana Cortés Amunarriz) VII Premio de Literatura Infantil Ciudad de Málaga. Las credenciales no podían se mejores, así que prestos y dispuestos le pedimos una entrevista porque teníamos que saber algunas cosas que seguramente ella nos aclararía. Y, efectivamente, así fue. Aquí dejamos el resultado de la conversación, fraccionado en dos entregas. ¡Que aproveche!

BIBLIOLUCES.- Primero vamos con lo de los estudios… Ayúdanos  a convencer a una estudiante con talento de que lo suyo es el lápiz y no las integrales.

TRIZ.- Bueno, si una estudiante tiene claro que lo que le gusta es coger un lapicero para hacer dibujos y no para escribir números no debería tener que convencerla, tendría ella misma que saber qué es lo que quiere y hacerlo. A mí me enseñaron que tenía que estudiar aquello que me entusiasmase y no lo que se esperaba que hiciese sólo por tener algo estable y con dinero. Una misma tiene que tomar sus decisiones, no los demás.

BBL.- ¿Qué consejos le darías a una chica o a un chico de secundaria que quiera dedicarse a la lustración o a la historieta?

TRIZ.- Le diría que tiene que trabajar muy duro. Aún la gente no se cree que sea un trabajo serio, pero pagamos impuestos, hacemos papeleos y tenemos que organizarnos la jornada como todo el mundo. Al margen de eso, creo que es un trabajo en el que nunca dejas de aprender, y que se llega a un buen resultado con muchísimas horas de trabajo. Merece la pena, pero no es fácil.

BBL.- ¿Quién te enseña el oficio? Porque está claro que no es cosa de hacerse un máster supercaro… ¿O sí?

TRIZ.- No, no hace falta ningún máster carísimo para aprender el oficio, aunque está claro que unos estudios te ayudarán en cuestiones prácticas; color, proporción, composición… Yo no fui a la universidad y los estudios que cursé no me enseñaron gran cosa, todo hay que decirlo, pero sé que ahora hay cursos de bastante calidad. Luego, evidentemente, está tu propio interés y documentación, tienes que mantenerte al tanto de lo que se hace y echar horas en tu casa dibujando. Así es como se hace mano.

BBL.-  ¿Es el tuyo un trabajo de ocho horas con pausa para el café?

TRIZ.- ¡Ja, Ja, Ja! No. ¡Ojalá fuera algo tan organizado! Es un trabajo donde hay días de 12 horas de trabajo, otros de 4, otros de 10… depende del volumen de trabajo que tengas y de cómo te organices. No trabajas en una oficina, si ese día aún no has terminado lo que tengas para mañana tienes que hacerlo, y da igual cuantas horas estés delante del ordenador o del papel, hay que acabarlo porque tienes un cliente que lo necesita. Hay que marcarse pautas y una agenda controlada para no caer en el caos horario, pero sinceramente, nunca lo consigo.

BBL.- Tenemos una duda… el arte rupestre, ¿es obra de  hombres o de mujeres?

TRIZ.- Bueno, dicen que un gran porcentaje de las pinturas rupestres eran hechas por mujeres, que tiene sentido, eran las que se quedaban en la cueva. Quedarse todo un día metida en una cueva tenía que ser un coñazo (con perdón).

BBL.- Si revisamos la lista de galardonados con el Premio Nacional de Ilustración desde el año 1990 encontramos únicamente siete primeros premios en femenino… ¿Es que hay tanta diferencia entre mujeres y hombres en este oficio?

TRIZ.- Creo que los únicos que ven diferencias son los que dan los premios. A la hora de la verdad no hay absolutamente ninguna diferencia. Hacemos el mismo trabajo y además hay una cantera enorme de ilustradoras, así que o son muy ignorantes o huele un poco a podrido. Pregunten a los señores del jurado a ver que les dicen ellos y luego me lo contáis. (Continuará)

 

algo de provecho

Mi familia quiere que estudie algo de provecho… ¡Cuántas veces habremos oído esta frase! El discurso de los jóvenes estudiantes se repite promoción tras promoción. Sin embargo, el significado de esta enigmática sentencia ha ido cambiando con los tiempos. A mediados del siglo pasado, el provecho suponía ganarse las lentejas, y la aspiración de cualquier padre era la de que su hijo obtuviera unos ingresos regulares de la forma más cómoda posible, sacando el máximo rendimiento al magro aprendizaje inicial. En el caso de las hijas, bastaba con que la buena presencia se correspondiera con la cabeza ordenada y discreta de una futura esposa y madre. En las décadas finales del siglo XX se produjo un cambio interesante: el hombre y la mujer de provecho se preparaban para alcanzar las metas que se les habían negado a sus predecesores, conquistando las plazas que hasta ese momento había acaparado una pequeña élite con influencias y acceso a la educación. Fue la época de la democratización de la enseñanza, y las universidades se vieron asaltadas por miles de estudiantes de clase media que a través de la educación superior querían ver cumplidos sus sueños de promoción social y reconocimiento profesional. A estas alturas del siglo XXI, expectativas y frustraciones de toda una generación caen como una losa sobre nuestros jóvenes estudiantes, abatidos por el sistema productivo y contagiados por una visión reduccionista del progreso: la cultura ya no es un fin es en sí misma. La escuela de ciudadanos críticos y responsables da paso a una factoría de futuros expertos en lo que sea, que buscan desesperadamente traducir innumerables títulos y másteres inasibles en empleos bien remunerados, frecuentemente asociados a la técnica y la economía. En este escenario, nuestros estudiantes con más talento están asediados. Mi madre dice que estudie telecomunicaciones y que, después, si quiero, escriba un “best-seller”. Esto nos confesaba L. en la biblioteca, una muchacha resuelta y sencilla con un maravilloso don para las letras, y que a estas alturas estará cumpliendo a las mil maravillas las expectativas de otros, entre dispositivos electrónicos y circuitos conmutados. Sin embargo, el talento se resiste a capitular. Y de eso dan fe un nutrido grupo de autoras que aportan ingenio y perseverancia y lo ponen al servicio de una obra original, con estilo propio pese a su juventud (si es que la juventud ha de pesarle a alguien). Y para dar prueba de ello, nos hemos puesto en contacto con Bea Tormo, una ilustradora logroñesa que bajo su otro apócope posible (Triz), ha firmado trabajos que puedes encontrarte, incluso, entre las páginas de tu libro de texto…